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FINCAS EN LA COSTA BLANCA (ESPAÑA)

Incluso si usted es aventurero, independiente, autosuficiente y amante del campo de la Costa Blanca, puede ser una buena idea pensarlo dos veces. Una vivienda junto a pueblo tiene suministros de agua y electricidad, pero una finca sin ellos puede suponer toda una experiencia. Los compradores de estas propiedades acaban poniéndolas en venta.

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La Historia Rural de la Costa Blanca

El litoral de la Costa Blanca ha estado habitado desde la antigüedad, pero desde la invasión árabe, la agricultura se empezó a desarrollar en el interior por parte de colonos africanos de lengua árabe. Estaban gobernados desde el Reino de Granada y dominaron la zona durante 600 años, desde el siglo VIII en adelante, fundando la mayoría de los pueblos del interior (todos cuyo nombre empieza por “Beni”: Benimarco, Benitachell, Benissa, Benichembla, etc.) y fortalezas como Guadalest. Las miles de llamativas terrazas de piedra seca son parte de su legado, al igual que numerosos senderos de montaña. Cultivaban aceitunas, almendras y trigo, y dejaron sus pueblos para trabajar en estos pequeños campos que, en ocasiones, tenían refugios de piedra. Con la Reconquista cristiana, los pueblos árabes fueron abandonados y, posteriormente, repoblados por personas de Mallorca, en un esfuerzo por elevar las rentas rurales. La zona sigue estando poco poblada, sobre todo en la actualidad, ya que los jóvenes prefieren trabajar en la costa.

Fincas y Pueblos

Los habitantes de los pueblos españoles suelen vivir en las llamadas “casas de pueblo” típicas y algunos tienen una finca rural (terreno con una casa de campo) que también utilizan los fines de semana para ir con la familia y almacenar las cosechas. La finca se construye con esta idea, lo que explica el hecho de que suelan ser muy sencillas. La finca típica de la Costa Blanca tiene gruesos muros de cemento, paredes encaladas, varias estancias interiores y ganchos para sartenes, ollas y ropa. El suelo puede ser de tierra o baldosas, con techos que pueden varias desde pequeños troncos de árboles sin cortar cubiertos de esteras de bambú y tejas o, los más recientes, de vigas de hormigón con ladrillos al aire y tejas. Cuenta con pequeñas ventanas con rejas, diseñadas para protegerse del sol y el calor y, a veces, de una terraza cubierta. La familia y amigos preparan comidas, como paellas, tanto aquí como bajo un árbol cercano, y disfrutan de fiestas campestres que duran hasta la tarde. Los antiguos habitantes que ahora viven en la costa suelen volver los fines de semana con sus familias.

Comprar y Vivir en una Finca en la Costa Blanca

Planificación: a diferencia de una casa de pueblo, una finca está calificada como “rural” en los planes urbanísticos y se designa la propiedad agrícola con un refugio o cuarto de herramientas. Para ampliar el edificio es necesario que la finca cuente con un mínimo de extensión, que puede variar según el municipio, pero en la Costa Blanca oscila entre 10.000 y 15.000m2. Si su propiedad tiene menos de estos, la edificación debe permanecer como están, aunque se puede reformar. No se puede ampliar o conseguir permisos para otros elementos residenciales, como una piscina.

Agua y Electricidad: el agua de lluvia se recoge y canaliza en un tanque subterráneo de cemento revestido llamado “pozo”, al que se puede acceder a través de una pequeña entrada en la parte superior que permite colocar una escalera de mano si necesita repararlo o limpiarlo. La mayoría de las fincas tienen uno, pero si no es así, un camión puede llevar agua y almacenarla en un tanque de plástico. El agua subterránea almacena suele salir con un cubo o con una bomba manual. El agua potable tendrá que comprarla embotellada en el pueblo. Si el pueblo está cerca, puede que la finca tenga suministro.

Normalmente la electricidad la proporciona un generador diesel, aunque es posible negociar con el proveedor de electricidad (Iberdrola) para instalar el suministro y colocar un poste si no hay una línea eléctrica cercana. El alto coste de la instalación lo debe pagar el propietario de la finca y, en la práctica, puede merecer la pena para distancias inferiores a 500 metros. Las baterías se pueden cargar con energía solar y otra posibilidad es que la iluminación se abastezca con lámparas de gas o parafina.

Estudio sobre la Propiedad: la mayoría de las fincas son edificios antiguos, así que espere encontrar humedades en invierno y ningún remedio para ello. Los muros son anchos y ofrecen un buen aislamiento, pero la finca típica en venta no suele cumplir los estándares normales de habitabilidad. En este caso es importante tener en cuenta los metros construidos, ya que pueden decidir en qué medida se puede rehabilitar la vivienda.

Las fosas sépticas han de comprobarse (si existe alguna instalación) y es buena idea echar un vistazo a la carretera de acceso y la distancia al pueblo más cercano. Los caminos de tierra suelen complicarse rápidamente cuando llueve y tener un todoterreno puede serle útil si tiene la intención de utilizar el acceso durante todo el año. Además, es una buena idea, en caso de emergencia, ver si hay propiedades habitadas en varios kilómetros a la redonda. Las fincas rurales son lugares solitarios que, normalmente, solo están ocupadas durante los fines de semana.

Documentación: la escritura de propiedad debe estar, por supuesto, a nombre de la persona que vende la finca y su abogado comprobará que la propiedad no tiene deudas inscritas. Los límites rústicos no siempre están claros, por lo que es aconsejable contratar a un topógrafo para medir y realizar un mapa del terreno. Los derechos de paso también se mostrarán en el registro y puede darse el hecho de que el propietario tenga derecho de acceso a su finca a través del terreno de un vecino o que él tenga que conceder un derecho de paso.

Agricultura: una finca de secano en la Costa Blanca suele tener almendros y olivos que necesitan podarse y preparar el suelo si se quiere conseguir un cultivo viable. Aparte de esto, son cultivos que no dan problemas y la cosecha se puede recoger y vender por una pequeña cantidad a la cooperativa de la localidad. Los pueblos más altos de la Costa Blanca, como Fleix y Benimaurell, están especializados en huertos de cerezos y en los terrenos más cercanos a la costa, que normalmente son más fértiles y de regadío, se dan los naranjos. De cualquier manera, esta no es una forma de ganarse la vida. Las tiendas están a kilómetros de distancia y los pequeños pueblos de montaña solamente reciben la visita de pequeñas furgonetas que montan un mercadillo semanal.